lunes, 11 de febrero de 2008

Sobre lo que no tiene remedio


Y si, hay irreparables, a los 42 años descubró que no solo la muerte es irreparable, que somos lo que decidimos y cada decisión que tomamos tiene un precio, un costo, no, no es fácil.

Hoy, hablando con una amiga, ella me decía, tenemos una edad que para alguna cosas ya es tarde, no es lo mismo que cuando teniamos 20 años y todos estaba por delante, todo era una promea a cumplirse y es cierto, y esta bueno asumirlo, no, no voy a decir, cual es mi tarde...no es importante, si es importate asumir y hacerse cargo.

El día que paso, ya es parte del pasado.
Hasta mañana...... una promesa.

jueves, 7 de febrero de 2008

La paradoja andante por Eduardo Galeano

Eduardo Galeano*LA PARADOJA ANDANTE
"Cada día, leyendo los diarios, asisto a una clase de historia. Los diarios me enseñan por lo que dicen y por lo que callan. La historia es una paradoja andante. La contradicción le mueve las piernas. Quizá por eso sus silencios dicen más que sus palabras y con frecuencia sus palabras revelan, mintiendo, la verdad."
(Revista Federación Sindical Mundial para las Américas. 2da. Edición 18/01/08). De aquí a poco se publicará un libro mío que se llama Espejos. Es algo así como una historia universal, y perdón por el atrevimiento. "Yo puedo resistir todo, menos la tentación", decía Oscar Wilde, y confieso que he sucumbido a la tentación de contar algunos episodios de la aventura humana en el mundo, desde el punto de vista de los que no han salido en la foto.
Por decirlo de alguna manera, se trata de hechos no muy conocidos.
Aquí resumo algunos, algunitos nomás.
Cuando fueron desalojados del Paraíso, Adán y Eva se mudaron al África, no a París.
Algún tiempo después, cuando ya sus hijos se habían lanzado a los caminos del mundo, se inventó la escritura. En Irak, no en Texas.
También el álgebra se inventó en Irak. La fundó Mohamed al Jwarizmi, hace mil doscientos años, y las palabras algoritmo y guarismo derivan de su nombre.
Los nombres suelen no coincidir con lo que nombran. En el British Museum, pongamos por caso, las esculturas del Partenón se llaman "mármoles de Elgin", pero son mármoles de Fidias. Elgin se llamaba el inglés que las vendió al museo.
Las tres novedades que hicieron posible el Renacimiento europeo, la brújula, la pólvora y la imprenta, habían sido inventadas por los chinos, que también inventaron casi todo lo que Europa reinventó.
Los hindúes habían sabido antes que nadie que la Tierra era redonda y los mayas habían creado el calendario más exacto de todos los tiempos.
En 1493, el Vaticano regaló América a España y obsequió el África negra a Portugal, "para que las naciones bárbaras sean reducidas a la fe católica". Por entonces, América tenía quince veces más habitantes que España y el África negra cien veces más que Portugal.
Tal como había mandado el Papa, las naciones bárbaras fueron reducidas. Y muy. Tenochtitlán, el centro del imperio azteca, era de agua. Hernán Cortés demolió la ciudad, piedra por piedra, y con los escombros tapó los canales por donde navegaban doscientas mil canoas. Esta fue la primera guerra del agua en América. Ahora Tenochtitlán se llama México DF. Por donde corría el agua, corren los autos.
El monumento más alto de la Argentina se ha erigido en homenaje al general Roca, que en el siglo diecinueve exterminó a los indios de la Patagonia.
La avenida más larga del Uruguay lleva el nombre del general Rivera, que en el siglo diecinueve exterminó a los últimos indios charrúas.
John Locke, el filósofo de la libertad, era accionista de la Royal Africa Company, que compraba y vendía esclavos. Mientras nacía el siglo dieciocho, el primero de los borbones, Felipe V, estrenó su trono firmando un contrato con su primo, el rey de Francia, para que la Compagnie de Guinée vendiera negros en América. Cada monarca llevaba un 25 por ciento de las ganancias.
Nombres de algunos navíos negreros: Voltaire, Rousseau, Jesús, Esperanza, Igualdad, Amistad.
Dos de los Padres Fundadores de los Estados Unidos se desvanecieron en la niebla de la historia oficial. Nadie recuerda a Robert Carter ni a Gouverner Morris. La amnesia recompensó sus actos. Carter fue el único prócer de la independencia que liberó a sus esclavos. Morris, redactor de la Constitución, se opuso a la cláusula que estableció que un esclavo equivalía a las tres quintas partes de una persona.
"El nacimiento de una nación", la primera superproducción de Hollywood, se estrenó en 1915, en la Casa Blanca. El presidente, Woodrow Wilson, la aplaudió de pie. El era el autor de los textos de la película, un himno racista de alabanza al Ku Klux Klan.
Algunas fechas: Desde el año 1234, y durante los siete siglos siguientes, la Iglesia Católica prohibió que las mujeres cantaran en los templos. Eran impuras sus voces, por aquel asunto de Eva y el pecado original.
En el año 1783, el rey de España decretó que no eran deshonrosos los trabajos manuales, los llamados "oficios viles", que hasta entonces implicaban la pérdida de la hidalguía.
Hasta el año 1986, fue legal el castigo de los niños en las escuelas de Inglaterra, con correas, varas y cachiporras.
En nombre de la libertad, la igualdad y la fraternidad, la Revolución Francesa proclamó en 1793 la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. Entonces, la militante revolucionaria Olympia de Gouges propuso la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana. La guillotina le cortó la cabeza.
Medio siglo después, otro gobierno revolucionario, durante la Primera Comuna de París, proclamó el sufragio universal. Al mismo tiempo, negó el derecho de voto a las mujeres, por unanimidad menos uno: 899 votos en contra, uno a favor.
La emperatriz cristiana Teodora nunca dijo ser revolucionaria, ni cosa por el estilo. Pero hace mil quinientos años el imperio bizantino fue, gracias a ella, el primer lugar del mundo donde el aborto y el divorcio fueron derechos de las mujeres.
El general Ulises Grant, vencedor en la guerra del norte industrial contra el sur esclavista, fue luego presidente de los Estados Unidos.
En 1875, respondiendo a las presiones británicas, contestó: Dentro de doscientos años, cuando hayamos obtenido del proteccionismo todo lo que nos puede ofrecer, también nosotros adoptaremos la libertad de comercio.
Así pues, en el año 2075, la nación más proteccionista del mundo adoptará la libertad de comercio. Lootie, "Botincito", fue el primer perro pequinés que llegó a Europa.
Viajó a Londres en 1860. Los ingleses lo bautizaron así porque era parte del botín arrancado a China, al cabo de las dos largas guerras del opio.
Victoria, la reina narcotraficante, había impuesto el opio a cañonazos. China fue convertida en una nación de drogadictos, en nombre de la libertad, la libertad de comercio. En nombre de la libertad, la libertad de comercio, Paraguay fue aniquilado en 1870. Al cabo de una guerra de cinco años, este país, el único país de las Américas que no debía un centavo a nadie, inauguró su deuda externa. A sus ruinas humeantes llegó, desde Londres, el primer préstamo. Fue destinado a pagar una enorme indemnización a Brasil, Argentina y Uruguay. El país asesinado pagó a los países asesinos, por el trabajo que se habían tomado asesinándolo.
Haití también pagó una enorme indemnización. Desde que en 1804 conquistó su independencia, la nueva nación arrasada tuvo que pagar a Francia una fortuna, durante un siglo y medio, para expiar el pecado de su libertad.
Las grandes empresas tienen derechos humanos en los Estados Unidos. En 1886, la Suprema Corte de Justicia extendió los derechos humanos a las corporaciones privadas, y así sigue siendo.
Pocos años después, en defensa de los derechos humanos de sus empresas, los Estados Unidos invadieron diez países, en diversos mares del mundo.
Entonces Mark Twain, dirigente de la Liga Antiimperialista, propuso una nueva bandera, con calaveritas en lugar de estrellas, y otro escritor, Ambrose Bierce, comprobó: La guerra es el camino que Dios ha elegido para enseñarnos geografía.
Los campos de concentración nacieron en Africa. Los ingleses iniciaron el experimento, y los alemanes lo desarrollaron. Después Hermann Göring aplicó, en Alemania, el modelo que su papá había ensayado, en 1904, en Namibia. Los maestros de Joseph Mengele habían estudiado, en el campo de concentración de Namibia, la anatomía de las razas inferiores. Los cobayos eran todos negros.
En 1936, el Comité Olímpico Internacional no toleraba insolencias. En las Olimpíadas de 1936, organizadas por Hitler, la selección de fútbol de Perú derrotó 4 a 2 a la selección de Austria, el país natal del Führer. El Comité Olímpico anuló el partido.
A Hitler no le faltaron amigos. La Rockefeller Foundation financió investigaciones raciales y racistas de la medicina nazi. La Coca-Cola inventó la Fanta, en plena guerra, para el mercado alemán. La IBM hizo posible la identificación y clasificación de los judíos, y ésa fue la primera hazaña en gran escala del sistema de tarjetas perforadas.
En 1953, estalló la protesta obrera en la Alemania comunista. Los trabajadores se lanzaron a las calles y los tanques soviéticos se ocuparon de callarles la boca. Entonces Bertolt Brecht propuso: ¿No sería más fácil que el gobierno disuelva al pueblo y elija otro?
Operaciones de marketing. La opinión pública es el target. Las guerras se venden mintiendo, como se venden los autos.
En 1964, los Estados Unidos invadieron Vietnam, porque Vietnam había atacado dos buques de los Estados Unidos en el golfo de Tonkin. Cuando ya la guerra había destripado a una multitud de vietnamitas, el ministro de Defensa, Robert McNamara, reconoció que el ataque de Tonkin no había existido.
Cuarenta años después, la historia se repitió en Irak. Miles de años antes de que la invasión norteamericana llevara la civilización a Irak, en esa tierra bárbara había nacido el primer poema de amor de la historia universal. En lengua sumeria, escrito en el barro, el poema narró el encuentro de una diosa y un pastor. Inanna, la diosa, amó esa noche como si fuera mortal. Dumuzi, el pastor, fue inmortal mientras duró esa noche.
Paradojas andantes, paradojas estimulantes: El Aleijadinho, el hombre más feo del Brasil, creó las más hermosas esculturas de la era colonial americana.
El libro de viajes de Marco Polo, aventura de la libertad, fue escrito en la cárcel de Génova.
Don Quijote de La Mancha, otra aventura de la libertad, nació en la cárcel de Sevilla.
Fueron nietos de esclavos los negros que generaron el jazz, la más libre de las músicas.
Uno de los mejores guitarristas de jazz, el gitano Django Reinhardt, tenía no más que dos dedos en su mano izquierda.
No tenía manos Grimod de la Reynière, el gran maestro de la cocina francesa. Con garfios escribía, cocinaba y comía.
*Eduardo Galeano: escritor y periodista. Alma crítica de América y figura señera del movimiento "altermundista". Entre sus escritos más conocidos internacionalmente: la trilogía Memoria del fuego (1986), El fútbol a sol y sombra (1995), Las venas abiertas de América latina (1971), Patas arriba. La historia del mundo al revés (1999).
FeTERA SEMANAL Nº 445 - Año 10 - 07.02.08

miércoles, 23 de enero de 2008

Sobre el amor..y las treguas.


Muchas veces me pregunto, si acaso el amor no es tan solo una tregua ante tanto desencuentro, que puede durar, quizás un tiempo corto, un instante, meses, años.......toda la vida?, no sé, a mí, hasta el momento, me han tocado tiempos cortos, pero aún así, debo decir...debo admitir ,que siempre e inevitablemente, voy en busca de la próxima tregua...


Aqui un pequeño fragmento de esa novela maravillosa de Mario Benedetti titulada "La Tregua"

Ayer de tarde estábamos sentados junto a la mesa. No hacíamos nada, ni siquiera hablábamos. Yo tenía apoyada mi mano sobre un cenicero sin ceniza. Estábamos tristes: eso era lo que estábamos, tristes. Pero era una tristeza dulce, casi una paz. Ella me estaba mirando y de pronto movió los labios para decir dos palabras. Dijo ‘te quiero’. Entonces me di cuenta que era la primera vez que me lo decía, más aún que era la primera vez que lo decía a alguien. Isabel me lo hubiera repetido veinte veces por noche. Para Isabel, repetirlo era como otro beso, era un simple resorte del juego amoroso. Avellaneda en cambio, lo había dicho una vez, la necesaria. Quizá ya no precise decirlo más, porque no es un juego: es una esencia. Entonces sentí una tremenda opresión en el pecho, una opresión en la que no parecía estar afectado ningún organo físico, pero era casi asfixiante, insoportable. Ahí en el pecho, cerca de la garganta, ahí debe estar el alma, hecha un ovillo. ‘Hasta ahora no te lo había dicho’ , murmuró, ‘no porque no te quisiera, sino porque ignoraba porque te quería. Ahora lo sé’. Pude respirar, me pareció que la bocanada de aire llegaba desde mi estómago. Siempre puedo respirar cuando alguien explica las cosas. El deleite frente al misterio, el goce frente a lo inesperado, son sensaciones que a veces mis módicas fuerzas no soportan. Menos mal que alguien explica siempre las cosas. ‘Ahora lo se. No te quiero por tu cara, ni por tus años, ni por tus palabras, ni por tus intenciones. Te quiero porque estás hecho de buena madera’. Nadie me había dedicado jamás un juicio tan conmovedor, tan sencillo, tan vivificante. Quiero creer que es cierto, quiero creer que estoy hecho de buena madera. Quizá ese momento haya sido excepcional, pero de todos modos me sentí vivir. Esa opresión en el pecho significa vivir.


sábado, 12 de enero de 2008

Hoy no traigo flores..

Así es, tengo una de esas mañanas donde no puedo decir que vengo a subir flores al blog.
En estos días de tanto calor, la clase media/alta argentina se debate entre si vamos a tener luz o no para poner en marcho el nuevo aire acondicionado o el ventilador de techo.
Cuando el calor apreta, la gente pobre buscar refugio en los lugares donde aún no se la ha prohibido el acceso, plazas, fuentes de agua, ríos que ya son casi basurales, donde niños y adultos pueden encontraer cualquier tipo de enfermedades. Ni hablar de las personas que sobreviven comiendo de la basura, lo que descartamos nosotros, los saciados, restos de alimentos que con este calor han sido sometidas a 40 grados a la sombra, aún así, no hay otra posibilidad de subsistencia.
Siento que la brecha entre ricos y pobres sigue creciendo en Argentina, y no se por que razón han reaparecido sentimientos xenofóbicos y discriminatorios hacia los los "otros" los que no han podido entrar al sistema de los saciados, de los que consumimos sin pudor, hasta aquello qu eno necesitamos.
Las iglesias se llenan de fervientes cristianos, de hipócritas, que venera a un niño dios, de cerámica, nacido en un establo, y desprecian al ñino próximo, que le pide monedas en un semáforo o le vende estampitas en el tren, que nacio algún rincon del abandono, del desamparo, casi como Cristo.
En fin amigos, disculpen si hoy no subo flores al blog, hoy quiero subir este artículo publicado por la Fundación Pelota de Trapo:

"Chicos de la Calle11/01/08(APe).- Los chicos de la calle son consecuencia de la destrucción de las familias más golpeadas por la brutal desocupación, que terminan disgregándose. Estos chicos se juntan en grupos, bandas, que llaman ranchadas (del argot carcelario). Como problemática psicológica y sociológica constituyen un fenómeno inédito. Aquí el mito de la niñez feliz se choca con la realidad negada. Esto genera culpa, piedad y rechazo en el habitante de la ciudad, y esas miradas atraviesan al niño, lo humillan y le crean resentimiento."
http://www.pelotadetrapo.org.ar/

lunes, 31 de diciembre de 2007

Para el 2008....Yo te deseo....


Te deseo pimero que ames, y que amando, también seas amado.Y que, de no ser así, seas breve en olvidar y que después de olvidar, no guardes rencores. Deseo, pues, que no sea así, pero que sí es, sepas ser sin desesperar. Te deseo también que tengas amigos, y que, incluso malos e inconsecuentes, sean valientes y fieles, y que por lo menos haya uno en quien confiar sin dudar. Y porque la vida es así, te deseo también que tengas enemigos. Ni muchos ni pocos, en la medida exacta, para que, algunas veces, te cuestiones tus propias certezas, Y que entre ellos, haya por lo menos uno que sea justo, para que no te sientas demasiado seguro. Te deseo además que seas útil, más no insustituible. Y que en los momentos malos, cuando no quede más nada, esa utilidad sea suficiente para mantenerte en pie. Igualmente, te deseo que seas tolerante, no con los que se equivocan poco, porque eso es fácil, sino con los que se equivocan mucho e irremediablemente, y que haciendo buen uso de esa tolerancia, sirvas de ejemplo a otros. Te deseo que siendo joven no madures demasiado de prisa, y que ya maduro, no insistas en rejuvenecer, y que siendo viejo no te dediques al desespero. Porque cada edad tiene su placer y su dolor y es necesario dejar que fluyan entre nosotros. Te deseo de paso que seas triste. No todo el año, sino apenas un día. Pero que en ese día descubras que la risa diaria es buena, que la risa habitual es sosa y la risa constante es malsana. Te deseo que descubras, con urgencia máxima, por encima y a pesar de todo, que existen, y que te rodean, seres oprimidos, tratados con injusticia y personas infelices. Te deseo que acaricies un gato, alimentes a un pájaro y oigas a un jilguero erguir triunfante su canto matinal, porque de esta manera, sentirás bien por nada. Deseo también que plantes una semilla, por más minúscula que sea, y la acompañes en su crecimiento, para que descubras de cuantas vidas está hecho un árbol. Te deseo, además, que tengas dinero, porque es necesario ser práctico, Y que por lo menos una vez por año pongas algo de ese dinero frente a tí y digas: "Esto es mio". solo para que quede claro quien es el dueño de quien. Te deseo también que ninguno de tus afectos muera, pero que si muere alguno, puedas llorar sin lamentarte y sufrir sin sentirte culpable. Te deseo por fin que, siendo hombre, tengas una buena mujer, y que siendo mujer, tengas un buen hombre, mañana y al día siguiente, y que cuando estén exhaustos y sonrientes, hablen sobre amor para recomenzar. Si todas estas cosas llegaran a pasar, no tengo más nada que desearte.
Victor Hugo

domingo, 23 de diciembre de 2007

FELIZ NAVIDAD ...FELIZ AÑO NUEVO...


Y QUE NO SE APAGUE EL FUEGO, DEL AMOR, DE LA LIBERTAD, DE LA LUCHA, DE LA JUSTICIA, Y DE LA PAZ!!

domingo, 9 de diciembre de 2007

Victor Jara


Fuente:http://www.nodo50.org/tortuga/article.php3?id_article=6526
En recuerdo de Víctor Jara ¿Sólo la ciudadanía popular latinoamericana debería encarnar el despertar creativo de la satyagraha? Domingo,9 de diciembre de 2007

Salvador López Arnal (Para Kaos en la Red)
En recuerdo de Víctor Jara*
Era Víctor, aunque le vi delgado y demacrado. ¿Qué te han hecho para consumirte así en una semana? Tenía los ojos abiertos y parecía mirar de frente con intensidad y desafiante, a pesar de una herida en la cabeza y terribles moratones en la mejilla. Tenía la ropa hecha jirones, los pantalones alrededor de los tobillos, el jersey arrollado bajo las axilas, los calzoncillos azules, harapos alrededor de las caderas, como si hubieran sido cortados por una navaja o una bayoneta... el pecho acribillado y una herida abierta en el abdomen... las manos parecían colgarle de los brazos en extraño ángulo, como si tuviera rotas las muñecas.. pero era Víctor, mi marido, mi amor. En este momento también murió una parte de mí. Sentía que una buena parte de mí moría mientas permanecía allí, inmóvil y callada... incapaz de moverme, de hablar.
Joan Jara, Víctor Jara, un canto truncado.
Al comenzar la década de los setenta Manolo [Manuel Sacristán] estaba convencido del doble fracaso o la doble derrota de las corrientes principales en que la tradición marxista se había dividido históricamente: la socialdemócrata y la comunista. Ya en 1969, al analizar lo que fue la Primavera de Praga y la invasión de Checoslovaquia por las tropas del Pacto de Varsovia, había apuntado, por una parte, que veríamos cosas peores y, por otra, la necesidad de una reconsideración crítica del leninismo si lo que se pretendía (y él lo pretendía) era evitar la recaída en el estalinismo o en la ilusión gradualista. La tragedia del socialismo en Chile, en 1973, afectó a Manolo profundamente. No escribió sobre eso porque le deprimió todo lo que estaba pasando: la confusión generalizada entre estar en el gobierno y tener el poder, la forma en que se produjo el golpe de estado y la reacción de las direcciones de los partidos comunistas europeos. El análisis de la experiencia de Chile le reafirmó en su convicción de que había que pensarlo casi todo de nuevo. En esto coincidía con el viejo Lukács.
Entrevista a Francisco Fernández Buey sobre Manuel Sacristán 1
Hace ocho años, cuando se acababa de publicar en España Imposturas intelectuales, entrevisté, con la inestimable ayuda de Joan Benach 2, a Alan Sokal, uno de los autores del ensayo 3. La conversación nos demostró la rapidez, el ingenio, la profundidad intelectual, las inquietudes políticas de izquierda y la excelente formación filosófica del físico neoyorquino, así como su abierto talante para recibir sugerencias o comentarios críticos. Pero no sólo eso. Nos impresionó también su magnífico castellano. Su uso del “satisfizo” en una ocasión, de un “anduve” en otra, de un “podía haber acaecido” en una tercera y de un “intitulado” cervantino me hizo parar la grabación, tomar aliento, felicitarle por su envidiable dominio del idioma y preguntarle por los motivos de su estudio de la lengua española. Un físico que se dedica al campo de la física subatómica, con reconocidos papers publicados en prestigiosas revistas de mecánica cuántica, que lee el 99% de los trabajos publicados sobre su disciplina en inglés, y acaso en francés y en alemán el 1% restante, ¿por qué se había empeñado en estudiar castellano con tanta dedicación y con tan deslumbrante resultado? Sokal nos lo explicó complacido. A principios de los setenta, su hermana colaboraba y trabajaba en el Chile de Salvador Allende. Fue ella quien le dio a conocer la música popular chilena. Alan se enamoró del cancionero de Violeta Parra y, especialmente, del de Víctor Jara, y quiso entender el significado de las letras que ya cantaba. Por eso, por esa magnífica razón, nos dijo, aprendió español. Desde entonces, seguro que ustedes compartirán elección, Alan Sokal es mi físico neoyorquino preferido. Lo sigue siendo. Sin atisbo de duda.
Curiosamente, y para mi vergüenza, en los años setenta yo había escuchado a la grandísima Violeta Parra, cuyas canciones, desde luego, sigo oyendo admirado 4, pero muy poco a Víctor Jara. De hecho, su primera canción la oí en labios de otro cantoautor. Raimon había grabado en catalán, poco después del golpe militar del 11 de septiembre, “Te recuerdo Amanda” 5, una hermosísima canción que lleva el nombre de una de las hijas de Jara, y que, al oírla, sigue emocionando igual que el primer día que se escucha. Gracias, una vez más, a la sensibilidad y la amplitud de miras del autor de “Jo vinc d’un silenci” supe y pude escuchar la música de Víctor Jara.
Leyendo las memorias de su compañera, de Joan Jara, es fácil reparar la grandeza y honestidad de su compromiso. Vale la pena recordar una de las entrañables historias que cuenta Joan en su sentida biografía.
A finales de junio de 1973, Víctor Jara partió para Perú 6. El Instituto Nacional de Cultura del país vecino le propuso dar una serie de recitales en diversos puntos del país. Fue entonces cuando Jara visitó las ruinas de Machu Picchu en compañía de un antropólogo, de Mariano Sánchez Macedo, un indio peruano que estaba trabajando en excavaciones 7.
Un obrero limeño, Salazar era su nombre, le vio cantar en uno de sus recitales. Después de la actuación se le acercó. “Me gustaría que usted conociera donde vivo, mi casa, mi mujer, mis hijos, en fin, la gente que vive con nosotros”, le dijo. La invitación fue directa. Jara aceptó. Así recordó Jara, a su regreso a Chile, su visita a la casa de la familia Salazar:
Fuimos en una micro hacia las afueras de Lima. La micro llena. Un día gris (igualito que el vals). Llegamos a Coimas, un pueblo joven, como quien dice aquí la Población José María Caro. Muchos niños jugando a la pelota. Eran las cuatro de la tarde. Comenzamos a caminar y me fue explicando lo de los Trabajadores Comunitarios (Trabajos Voluntarios), el agua potable, el alumbrado, lugares para que jueguen los niños, y subíamos calle estrechas. De pronto me volví y a la distancia se divisaban los edificios del centro de la ciudad y a mi alrededor los cerros cubiertos de casitas que forman una comunidad de pueblos jóvenes de ese sector. Pasaos a un almacén y Salazar compró pan y huevos. Yo compré chocolates para sus hijos. Continuamos subiendo. No paraba de contarme cosas. Parece que siempre nos hubiéramos conocido. Al llegar a su casa, me presentó a su mujer. Morena, simpática, se puso muy nerviosa. Daba la coincidencia que recién me estaba escuchando en la radio y le parecía demasiado sorpresivo que este chileno apareciera en su casa. Nos entendimos rápidamente y tomamos once con huevos fritos. Mientras los niños jugaban y me mostraban sus tareas, conversamos de todo: casas, hijos, Perú, Chile, revolución, cambios, etc. Luego me mostraron la casa. Se notaba el cariño y el esfuerzo de un hombre y una mujer en cada centímetro de cemento, en cada tabla y clavo de este hogar, humilde tal vez, pero con un calor humano que las grandes mansiones envidian.
Salazar me confesó que él siempre pensó que yo iría a su casa. Que no había tenido vergüenza al invitarme: “Porque yo contaba para ellos y él sintió que yo era parte de ellos...” Les contaré que no es la primera vez que me ocurre. Esto me estimula muy profundamente. A veces, uno cree haber desviado el camino, que otro tipo de intereses van minando la conciencia y separándolo a uno de lo cotidiano, de lo sencillo... y esto me fortalece. Me hace sentir que es valido lo que hago y cómo lo hago.
Salazar volvió conmigo. Caminamos cerro abajo. Vino a dejarme al centro de Lima.
Dos meses después de su vuelta, huracanes fascistas de acero, teledirigidos por el Pentágono 8, por el señor K-Premio Nobel de la Paz 9, y por uno de los presidentes asesinos con más destacado historial del siglo XX, arrasaron el Chile socialista 10. Era el 11 de septiembre de 1973. Volodia Teitelboim11 lo recordaba años después, extrayendo una conclusión cuya vigencia no parece un sinsentido:
Reiteramos: el adversario echará mano a la violencia a menos que sea incapaz de recurrir a ella. La revolución puede evitarse el costo de la sangre solo si la mayoría está en situación de imponerlo y la minoría no esta en situación de impedirlo. Este podría ser el período que se vivió en Chile durante los últimos meses de 1970 y parte de 1971. Pero, por todos los medios, el enemigo se esforzará por recuperarse. Por lo tanto, no se trata de un solo momento peligroso. El riesgo existe mientras subsista la reacción y se acrecienta si ésta consigue trocar la situación en su favor.
Consiguieron esa vez trocar la situación a su favor. Víctor Jara fue una de sus numerosas víctimas. ¿Cuántas? ¿15, 20 mil en total?. El autor de “Con el alma llena de banderas” pasó la noche del 11 al 12 en la Universidad Técnica de Santiago. Precisamente, el presidente Allende iba a pronunciar allí un discurso la misma mañana de 11 de setiembre. Quería anunciar en él su decisión de celebrar un plebiscito nacional a fin de resolver los conflictos que amenazaban el país con procedimientos democráticos. Fue asesinado esa misma mañana.
Jara cantó en la Universidad durante casi toda la noche. Quiso elevar la moral de los compañeros que le rodeaban. A la mañana siguiente los tanques entraron en el recinto universitario. Seiscientas personas, entre estudiantes y profesores, fueron obligados a echarse al suelo en un amplio patio de la Universidad. Les golpearon con la culata de los fusiles 12 y dándoles patadas. Desde allí les hicieron correr hasta el Estadio de Chile, a seis manzanas de distancia. Al formar a la puerta del estadio, Jara fue reconocido por un suboficial. Le golpeó en la cabeza, lo derribó, y le pateó el vientre y las costillas. Le separaron de sus compañeros. Lo destinaron a una tribuna especial, junto a los que llamaban “detenidos importantes o peligrosos”. Un oficial, el segundo jefe del estadio, lo reconoció más tarde en un traspiés de Jara. Llamó a los guardias que le acompañan. “¿Qué hace aquí este hijo de puta? No permitan que se mueva de aquí, me lo reservo”. Víctor fue trasladado poco después al sótano del Estadio, un espacio que él conocía por sus actuaciones musicales. Estaba esta vez cubierto de sangre. Le hicieron tumbar en un suelo cubierto de excrementos.
Después de cuatro días de torturas, antes de ser golpeado y arrastrado para someterle a la que fue la última sesión de su agonía, un verso, un solo verso de “Venceremos”, el himno de la Unidad Popular, sonó en el estadio.
El último poema que Jara pudo escribir en el Estadio de Chile, donde estuvo detenido con 5.000 presos más, la mayoría de ellos asesinados en los días siguientes, hablaba del verdadero rostro del fascismo:
Un muerto, un golpeado como jamás creí Se podría golpear a un ser humano. Los otros cuatro quisieron quitarse todos los temores Uno saltando al vacío, Otro golpeándose la cabeza contra el muro, Pero todos con la mirada fija de la muerte. ¡Qué espanto causa el rostro del fascismo!
En este mismo poema, Jara recordaba también la muerte del presidente Allende:
Somos diez mil manos menos Que no producen ¿Cuántos somos en toda la Patria? La sangre del compañero Presidente Golpea más fuerte que bombas y metrallas Así golpeará nuestro puño nuevamente.
El 11 de setiembre, el compañero presidente, una de las más grandes y más dignas figuras de la historia del socialismo del siglo XX, en el que fue su último parlamento, había hablado de semillas entregadas a la conciencia de millones de ciudadanos chilenos y del resto del mundo 13:
Esta será seguramente la última oportunidad en que me dirijo a ustedes... Yo no voy a renunciar... Pagaré con mi vida la lealtad del pueblo...Y les digo que tengo la certeza que la semilla que entregáramos a la conciencia digna de miles y miles de chilenos no puede ser segada definitivamente... No se detienen los procesos sociales ni con el crimen ni con la fuerza. La Historia es nuestra y la hacen los pueblos. Que así sea, y que sea así más pronto que tarde.
Otro 11 de septiembre, esta vez de 1906 14, unas 3.000 personas de origen indio reunidas en Teatro Imperial de Johannesburgo denunciaban la Ordenanza de Enmienda de la Ley Asiática, una legislación racial que les condenaba a ser ciudadanos de segunda. Una de esas tres mil personas, un abogado, se mantuvo en pie y levantó juramento de desobediencia a esa ley. Se llamaba Mohandas K. Gandhi. Nacía el despertar creativo de la satyagraha, la fuerza de la verdad.
Siguió vigente tras él, sigue vigente. Allende, Neruda, Víctor Jara, Miguel Enríquez, entre muchas otras personas anónimas, la encarnaron. La ciudadanía popular de numerosos países de América Latina la encarna hoy con fuerza y decisión: claridad de consciencia, voluntad de transformación social, negación de seguir girando en otra vuelta más de la sangrienta noria de la Historia. Igualdad real, libertad de cada cual para el autodesarrollo de todos, fraternidad, solidaridad, socialismo.
Pero, puestos en tema, ¿sólo la ciudadanía popular latinoamericana debería encarnar el despertar creativo de la satyagraha?
* Carlos Martínez y Mercedes Iglesias me sugirieron modificaciones a versiones previas de este artículo. Gracias por ello. Por ello también les está dedicado.
1 La entrevista apareció en el dossier del número extra de El Viejo Topo, julio-agosto de 2005, dedicado a Manuel Sacristán.
2 Si el lector o lectora está interesado en temas de salud y desigualdades sociales, es absolutamente recomendable, sin reservas, el ensayo de Joan Benach, escrito a la limón con Carles Muntaner, Aprender a mirar la salud. Cómo la desigualdad social daña nuestra salud. Libros de El Viejo Topo, Barcelona, 2005.
3 La trascripción de la conversación -”A propósito de Imposturas intelectuales: entrevista con Alan Sokal”- se publicó en El Viejo Topo núm 132, septiembre 1999, pp. 27-39.
4 Aunque es aquí cuestión marginal sigo opinando que Violeta Parra es una de las grandes artistas populares del siglo XX. Creo, además, que podría justificar mi creencia convincentemente. No es sólo “pasión” artística o empatía humana.
5 Si mi memoria ha acuñado bien esta moneda, Raimon dedicó el disco que contenía su versión catalana de “Te recuerdo Amanda” (Et recordo Amanda) a Víctor Jara con ese mismo título: “A Víctor Jara”.
6 Joan Jara, Víctor Jara, un camino truncado. Ediciones B, Barcelona, 1999, páginas 306-308.
7 Una conocida foto de Víctor Jara, de pie con poncho al viento, que creo fue portada de uno de sus discos, fue tomado por su amigo antropólogo durante esta visita.
8 Curiosamente este centro neurálgico del horror se inauguró también un 11 de septiembre de 1941 (James Carroll, La casa de la guerra, Crítica, Barcelona, 2007, p. 51) y fue también un 11 de septiembre, esta vez de 2001, cuando explotó el vuelo 77 de las aerolíneas estadounidenses tras colisionar con el Pentágono.
9 ¿Para cuándo una campaña ciudadana que pida la retirada inmediata de ese Premio Nobel de la Paz?
10 No es ningún uso desmedido de los adjetivos. Nixon, conversando y pensando “a lo grande” con el doctor K., conjeturó la posibilidad de lanzar la bomba atómica sobre Vietnam. El gran periodista Rafael Poch de Feliu, actual corresponsal de La Vanguardia en el sudeste asiático, ha explicado lo que se conoce de esas conversaciones secretas.
11 Volodia Teitelboim,”Reflexión sobre los “mil días” del gobierno de la Unidad Popular de Chile”. Materiales nº 3, mayo-junio 1977, págs. 25-35.
12 Es una práctica usual de soldados, guardias y policías fascistas. El hermano de mi madre me explicó una vez que había estado presente el día en que asesinaron a su padre, al abuelo que no conocí. Era noviembre de 1939, en el Camp de la Bota de Barcelona. Desesperado, sabiendo lo que iba a suceder, tenía entonces apenas 17 años, mi tío se abalanzó contra uno de los guardias civiles que iba a fusilar a su padre. Un fuerte culetazo lo arrojó al suelo. Se levantó, abalanzándose de nuevo contra el guardia y arañándole el rostro. Otro culetazo, tuvo suerte, pudo haber sido mucho peor, le arrojó de nuevo a tierra. Su padre, junto con 30 detenidos más, él recuerda el número con exactitud, fue fusilado poco después. Los cadáveres de los republicanos asesinados fueron arrojados a una fosa común abierta cerca de la playa. Su padre, un campesino sin apenas tierras de Salillas, Huesca, que había emigrado a Catalunya, había sido un guardia republicano municipal que no se había destacado políticamente. Un vecino barcelonés colaboracionista, que regentaba una pescadería cercana a la casa de José Arnal, lo denunció poco después de haber finalizado la guerra incivil. La familia no conoce donde, finalmente, descansan sus restos.
13 Difícilmente olvidaremos las gentes de mi generación aquel número de la revista Triunfo, de septiembre de 1973, con la palabra “CHILE”, en blanco, con tamaño grande y solitaria en portada, sobre un fondo negro. Las Ramblas barcelonesas abarrotadas. Jóvenes, y no tan jóvenes, con el Triunfo en las manos y dolor y rabia contenida en los rostros. Final de Ramblas. Manifestación espontánea. Gritos: CHILE, CHILE, CHILE, ¡Pinochet asesino!, ¡Viva la Unidad Popular! ¡Viva Salvador Allende!, y la intervención contundente de una policía fascista que, desde luego, más misterios de la modélicamente controlada transición española, nunca fue depurada.
14 James Carroll, op. cit, p.53.