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jueves, 22 de mayo de 2008

Con vergüenza y dolor


Estamos mejor, si algunos están mejor y otros siguen igual o peor, la realidad dice que miles de niños y jóvenes viven en la indigencia en Argentina, y sí... la realidad es necia, y la realidad de millones de niños en la Argentina se manifiesta todo los días, en el silencio y la indiferencia absoluta, ni piquetes para ellos, ni corte de rutas, nada, ya no basta con ignorarlos por las calles, por las rutas, en los basurales, en las esquinas, ahora también queremos echarles la culpa de los que les pasa.
Pero esta vez tuvimos que que mirar.
En poco menos de tres días irrumpe el dolor y la vergüenza, la fatalidad cobra 8 victimas, 5 niños muertos y 2 pequeños marcados para siempre, victimas del desamparo.
Que dolor que vergüenza, que sociedad la nuestra, ya saldrán los iluminados de siempre que pedirán cárceles y penas más fuertes, para que los niños de 7 y 9 años vayan a la cárcel.
Voy a copiar un articulo, de Martín Caparros, al que adhiero, por que siento que el hambre y desamparo de muchos, se ha convertido en negocio de otros tantos.
Gracias por el hambre.
El hambre tiene causas, efectos, víctimas, beneficiarios. Nosotros, argentinos, ahora vivimos del hambre. En África, las grandes ciudades como Addis se explican por el hambre. Por hambre migran millones desde los campos hacia esas ciudades: está, antes que nada, la esperanza de que allí la vida va a ser otra. La mayoría se desengaña pero igual se queda: el hambre en la ciudad es espantoso y sucio pero siempre puede aparecer algún recurso, la limosna, la changa, la basura de los ricos o de los no tan pobres. En el campo, en cambio, el hambre es sólido, macizo: si no hay grano no hay grano, y no se come. Hambre es una palabra deplorable. Poetas de cuarta, políticos de octava y todo tipo de plumíferos fáciles la han usado tanto y tan barato que debería estar prohibida.El problema con esos conceptos viejos y gastados, neutralizados por el uso berreta, es que de pronto un día algo te hace volver a verlos como si fueran nuevos, y ahí explotan. Aquí, en Addis, el hambre es algo que salta todo el tiempo, en cualquier calle. Es intolerable que haya personas –hay, en la Argentina, demasiadas– que no comen todo lo que debieran; aquí el hambre es morirse de hambre, pueblos enteros que no comen.El primer ministro inglés, Gordon Brown, dijo la semana pasada que cada día se mueren 25.000 personas por causa del hambre. Es mucho 25.000 personas: son más de mil por hora, son 17 por minuto. Va de nuevo: son, en los diez segundos que usted tarda en leer esta frase, mi estimado, tres hambrientos menos. En un país como Etiopía, con 75 millones de habitantes, hay 15 millones que están todo el tiempo al borde de la hambruna. A veces caen: entonces vemos 42 segundos terribles en la tele, chicos raquíticos con panzas como globos, madres ramitas secas estirando la mano como quien ya no espera, y lo olvidamos: está lejos, qué relación con nuestras vidas.Pero el mundo es una máquina hipercompleja e integrada, por más que los argentinos actuales hayan decidido hacerse tanto más provincianos ciegos que sus padres y olvidarlo: hacer como si no existiera. O, por lo menos, como si no importara. En los últimos meses hubo revueltas de hambre en más de veinte países –y en casi todos viven negros– porque en los últimos años el precio global de los alimentos ha subido al doble. Hay varias causas: malas cosechas, desajustes climáticos, el uso del maíz para hacer biocombustible y, sobre todo, el aumento de la demanda china e india. Para mí, ese aumento implica una molestia; para un africano que vivía con dos dólares por día, que no vive. Ya había 850 millones de malnutridos: en lo que va de esta crisis se calcula que hay 100 millones más.Y nosotros ganamos con esos aumentos. Nos hacemos los boludos, no queremos verlo: nuestra prosperidad le está costando carísima a millones y millones de personas. La Argentina salió de la crisis gracias al aumento del precio de los granos: por estos precios, millones se mueren de hambre. O sea: las ganancias tan legítimas por las que discuten encarnizados los presidentes K y el campo producen sufrimientos espantosos. No digo que sea a propósito. No, por favor. Nosotros pasábamos por ahí cuando los chinos decidieron empezar a comer y las leyes del mercado hicieron que los precios subieran y las leyes del mercado hicieron que millones no pudieran comprar más comida y se murieran pero a mí por qué me miran, yo hago mi trabajo, yo defiendo lo mío y trato de venderlo lo más caro posible porque así son las leyes del mercado y yo justo estaba ahí, qué culpa tengo.Es cierto, supongamos que sea cierto. Pero es bueno tenerlo presente: cada centavo gastado en punteros y gobernadores y trembalas y prebendas varias, cada Hilux nueva reluciente, cada día de joda en Maldonado, cada departamento a estrenar en Rosario sólo son posibles porque aumenta la demanda de granos, los precios suben, los más pobres ya no llegan a pagarlos, no comen y se mueren o matan o solamente agonizan lo más largo que pueden.La plata de nuestra prosperidad es plata muy sangrienta. Y es probable que siga llegando: sería bueno, entonces, por lo menos, recordar lo que cuesta y no gastarla al pedo. Usarla, al menos, para pensar y hacer un país en serio.Y hacerse cargo de ese costo y buscar el modo de compensarlo un poco. Una posibilidad: que, en la larga discusión por las retenciones, las partes acepten que la solución salomónica no consiste en cortar el niño en dos sino en dárselo entero a quien le corresponde. O sea: que ese seis, ocho, diez por ciento tan peleado se use íntegro para formar un fondo contra el hambre –en la Argentina, para empezar y, si queda, en el resto del mundo– que sería administrado por un organismo autonómo, absolutamente no gubernamental, con participación de los sectores afectados y un sistema de control extremo. Es una idea, sólo una idea, y quizá valga la pena discutirla. Pero es, sobre todo, una forma de hacerse cargo de que si estamos prósperos es a costa del hambre de millones. Y que no debería resultarnos tan cómodo, tan fácil, tan barato.

Fuente:http://www.criticadigital.com/index.php?secc=nota&nid=4297

domingo, 9 de septiembre de 2007

Solos y Solas y acompañados pero buscando....que?


Hoy tengo uno de esos domingos, donde tengo ganas de contar alguna historia..y si bien no tiene que ver con el perfil que vengo intentando darle a mi blog, tiene que ver con la vida, con nuevos hechos cotidianos que voy descubriendo o que se me van presentando casi en mis 42 años, y como mujer sola.
Ayer, una amiga me comentó, que se contactó con un señor por internet, en una de esas páginas donde los solos buscan solas, y publican una foto, escriben algo sobre ellos, como son, se describen y lo que buscan, me detallaba mi amiga, pero descubrió que de tres de los hombres que contactó, dos resultaron ser casados, comentario que obviaron aclarar en su publicación, entre sorprendida y decepcionada, se preguntaba: por qué un hombre casado busca contactarse con una mujer virtualmente?, y yo le pregunto, pero la página es para gente sola?, hay de todo me dice ella, y a las pruebas me remito.
La respuesta seguramente es simple, y quizás nuestro planteo bastante ingenuo, o no, por que responder rápidamente es quizás caer en una ligereza boba y cargada de prejuicios, por que las motivaciones pueden ser tan distintas a las que uno se imagina, tan individuales, no?, y quien es uno para juzgarlas.
Pero en lo particular, me sonó feo, por esta solidaridad de género seguramente, mi amiga, que anda sola y buscando un solo, había puesto mucha expectativa en estos "posibles" encuentros, después de compartir mail, y afinidades y experiencias, quizás el remate de "soy casado" no era el esperado, encuentro de los que finalmente desistió ya que se encontraban en desigualdad de condiciones, de situación, y para que perder tiempo, cuando las motivaciones no son iguales.
Y yo creo, y lo creo con firmeza, que no se puede jugar con las expectativas del otro, que cuando uno ingresa a ese tipo de opciones, válidas por cierto, debería decir jugar limpio, soy casado/a pero busco aventuras...o lo que sea ...y pues nada...a la que venga! no? entonces uno puede hacer su elección.
Hace muchos años que se viene hablando que Internet y los móviles se volvieron una nueva modalidad al servicio del engaño y la infidelidad, o el ratón virtual?, jjja, seguramente, antes, los muchachos fantaseaban con "mujeres mejores" a las que habían elegido por esposas, con artistas, revistas eróticas, modelos, etc, pero ahora lo hacen con aquellas que están del otro lado del monitor jja. que alimentan su ego, amparándose en el anonimato que da internet se pueden tejer muchas cosas, y no lo digo con mojigatísmo, sino con cansancio, por que ultimamente todos los medios de comunicación vienen un poco manejándose así, des-comunicandonos; nuestra sociedad, formada por individuos, se esta volviendo más engañosa, y cómoda, prefiriendo vivir en el plano de las fantasías antes que atreverse experimentar los cambios que nos convierten en personas más adultas más enteras.
Entonces, esta mañana, corrí a buscar el libro de la Alborch (diputada socialista española) y con sorpresa me doy cuenta que lo presté y no me lo devolvieron..grrrrr.........ella dice algo así..."las mujeres solas no nos conformamos. Vivimos acompañadas mientras nos sentimos queridas, mientras se mantiene el deseo, mientras perduran la complicidad y el respeto. Pero cuando no existe sincronización con nuestra pareja, preferimos estar solas que resignarnos al desamor. En todo caso...no somos militantes de la soledad."

Sin ánimo de juzgar..no debe haber situación más maravillosa que amar y ser correspondido.
PD: hoy me levanté un tanto feminista, lo admito!