En los actos humildes como dar un plato de sopa a alguien, servir un mate, té o café a otro no es un acto excitante, ni estremecedor. Pero simboliza la disposición a compartir vida humana corriente, a encontrar significado en tareas simples y para nada románticas: ganarse la vida, vivir de acuerdo a un presupuesto, sacar la basura, alimentar al bebé en medio de la noche, preparar la cena o el almuerzo en casa, lavar los platos. Todo esto o tan solo una de estas cosas significa encontrar el vínculo, el valor y hasta la belleza, en cosas sencillas y ordinarias, en vez de exigir eternamente a todas las cosas un drama cósmico, un entretenimiento o una intensidad extraordinaria. Representa un descubrimiento de lo sagrado en medio de lo modesto y corriente... un sentir correspondido en lo pequeño.
wamani
http://www.ecopsycologiasocial.com.ar/
lunes, 14 de mayo de 2007
domingo, 13 de mayo de 2007
Desde Liliana - Adicciones "Causas Sociales"

ADICCIONES
ENFOQUE “CAUSAS SOCIALES”
ENFOQUE “CAUSAS SOCIALES”
(Foto: trabajador en altura - Liliana)
Para prevenir las adicciones deben conocerse e identificarse bien las causas, ¿por qué un sujeto llega a la adicción? ¿Qué pasa en esta época para que tanto la droga como el alcoholismo ocupe un lugar preponderante?.
Clara Alvarez, dice al respecto: "no hay una sola causa, por la que un sujeto llegue a una adicción, no hay una sola causa orgánica, ni una sola causa social”, y sobre esta última, la social, realizare mi indagación.
Enrique Pichón Riviere define a la conducta “como un conjunto de operaciones, materiales y simbólicas, por las que un sujeto-en-situación intenta resolver sus contradicciones internas y con el medio, es decir, el conjunto de operaciones por las que, en un permanente intercambio con un medio social vincular, se intenta resolver la contradicción entre necesidad y satisfacción”.
Enrique Pichón Riviere plantea una psicología social fundada en una concepción del sujeto como síntesis de sus relaciones sociales, poner la mirada en lo interaccional, lo intersubjetivo, para comprender lo intrapsiquico, implica a su vez cuestionarse por otras relaciones que afectan y determinan a los vínculos: el orden grupal, el orden institucional, y el más fundante: el de las relaciones.
La conducta en la que estamos presentes como sujetos totales, “es emergente”, esta determinada por un interjuego de causas internas y externas, por causas históricas y causas actuales. De allí que se habló de una pluralidad causal, una ecuación etiológica de los múltiples factores que se articulan o convergen en la determinación de una estructura de comportamiento. Pichón Riviere señala entonces la operación en el aquí y ahora de la génesis de un sujeto, la incidencia del orden social, la incidencia de un contexto de relaciones sociales más generales y de vínculos más directos y estrechos.
Pichón Riviere habla de un “factor ambiental” (junto con Salzman y Rasconvsky) donde señala la incidencia de un factor o constante ambiental en la evolución somática, afectiva e intelectual.
Señala entonces la incidencia de la relación sujeto-contexto en la génesis y evolución de la enfermedad.
El perfil de las enfermedades que afectaron a las poblaciones a lo largo de cien años experimento diferentes cambios, determinando lo que la Organización Mundial de la Salud caracterizó en diferentes estadios: el dominio por las enfermedades infecciosas ligadas a la pobreza, la mala nutrición y la deficiencia higiénica ambiental; el estadio definido por el cáncer y las enfermedades cardiovasculares y en las que los modelos de atención individual predominan como instrumento de prevención y tratamiento, y finalmente, las llamadas enfermedades del tercer estadio.
Es en estas últimas donde se presentan los cambios en las condiciones sociales de las familias y las comunidades como el desempleo, las migraciones, la disolución familiar y otros que están asociados con la violencia, el abuso de alcohol y la adicción a las drogas en proporciones epidémicas.
Entre las contingencias o los riesgos relacionados con el marco sociocultural se considera en particular el punto definido como “tolerancia social”. Los miembros de una sociedad o de un grupo adoptan maneras similares repetidas en el tiempo para enfrentar y disponer de una situación una y otra vez. Estos patrones definidos por Kluckhon como los medios por los cuales se realiza la integración del individuo, expresan diferentes relaciones entre las que están aquellas representan lo que es considerado como “aceptable” aunque no sea deseable y que se toma aquí para componer la categoría denominada “tolerancia social”. Es decir, son patrones de comportamiento que implican la indulgencia hacia hábitos de abuso de sustancias piscoactivas en el entendido de que constituyen una forma general de ser y no justifican , por lo tanto, una actitud de censura severa o significativa.
Esta tolerancia modela las concepciones del medio familiar y comunitario acerca del manejo farmacológico del conflicto o el estrés derivado, y sus efectos se hacen sentir sobre el campo sanitario y educativo. Por otra parte, también incluye áreas no ligadas (abiertamente) al conflicto, por medio de creencias y de normas que pautan la relación con las sustancias psicoactivas y dispensan de su consumo o de su abuso frente a determinados sucesos sociales (fiestas, celebraciones, etc.). De hecho la estrategia publicitaria de una infinidad de productos trabaja entre los límites de estas concepciones participando también de su formación.
Lo cierto es que, al día de hoy, el problema del uso indebido de sustancias pisco-activas está caracterizado por los estereotipos de “la adicción a las drogas ilegales” y es desvinculado de los problemas originados por el alcohol y el tabaco y, también, por la utilización abusiva de fármacos medicinales.
La peligrosidad de la sustancia queda determinada por el régimen legal de proscripción y, en consecuencia, la seriedad del problema suele quedar limitada y, por cierto, teñida más de “lo lícito” que el concepto de daño o riesgo.
La bebida como acto social permite hasta cierto punto retraerse de la otra adicción del hombre moderno, que es “progresar en el mundo”, y es una forma de transición hacia el juego. Sullivan creía que dichas “fugas” eran necesarias en vista del ritmo excesivamente acentuado de la vida moderna. Hachar la percepción reduce la urgencia de la acción y permite que el mundo que forma el pasado y el futuro revista mayor prominencia. Otro modo de decir lo mismo es afirmar que los objetos de la percepción pierden parte de su articulación y adquieren cualidades cercanas a las que son propias de los objetos de la fantasías.
Freud dice: la vida que nos es impuesta resulta gravosa, nos trae dolores, tareas insolubles, para soportarla no podemos prescindir de calmantes.
No se han identificado una personalidad alcohólica específica, aunque en efecto existen características que pueden ser asignadas al modo de vida del individuo que se dedica a la bebida. Wilkins sugirió que la propensión a los accidentes podía ser encarada como un fenómeno analógico al alcoholismo, y señaló, que la propensión implica una contingencia de circunstancias que no pueden ser subsumidas en la estructura de la personalidad.
La tradición cultural tiende a estructurar el sentido de la bebida de manera tal que el individuo probablemente beberá por razones afectivas o en situaciones de tensión, no como miembro integral de una comunidad moral, sino simplemente para satisfacer sus necesidades individuales de adaptación.
Esto último significa que las costumbres sociales, las condiciones económicas y los factores idiosincrásicos pertenecientes al medio, son tan importantes en la etiología del alcoholismo como la estructura de la personalidad.
Hugo Miguez (graduado de la UBA – Psicología) cree que la vocación de los abusadores resulta de un interjuego de presiones que han llevado a la persona a atravesar zonas de desesperación y angustia.
AMBITO LABORAL
La propensión individual implica aquí rasgos de personalidad que, frente a la presencia de factores tensionantes dentro del medio de trabajo, tienden más a modificar su percepción que a la adopción de alternativas que intenten cambiar la fuente que los produce. En este último caso se encuentra ubicada la utilización de las sustancias psico-activas dentro del medio laboral.
Miguez plantea, que de acuerdo a investigaciones realizadas, la tolerancia social se presenta normatizada a través de factores que justifican o proponen la recurrencia al consumo al alcohol por sus efectos en el logro de cierto bienestar psíquico o en el alivio de tensiones y de incomodidades ocasionadas en una condición de trabajo inadecuada.
También detecta que el sistema de creencias que acompaña el uso de alcohol variaba según diferentes ámbitos; sin embargo, se podría distinguir una característica general: la bebida casi siempre era presentada por su carácter utilitario frente a condiciones de trabajo que implicaban una fuerte carga de tensión para el que debía manejarse con ellas, de manera que su papel era considerado como un facilitador de la tarea. Aunque la justificación era racionalizada de manera inversa, siendo entonces la condición de “dureza del trabajo” (no de la condición en que éste se realiza) lo que justificaba la bebida como recompensa y no al revés.
Las creencias vinculadas al papel facilitador del alcohol aparecieron en relación con las situaciones de sobrecarga física y de inseguridad. Según Freud, respecto a las drogas, “el apartamiento de la realidad permite el refugio en un mundo propio que ofrezca mejores condiciones a su sensibilidad”.
Ejemplos:
Estibadores portuarios:
Las cuadrillas que entregaban un equipo o mano para cargar y descargar bolsas del barco, fijaban un ritmo en función de la cantidad de toneladas necesarias para alcanzar una remuneración adicional. Se consideraba que los miembros que no usaban bebidas alcohólicas “arruinaban la mano”. Según ellos trabajaban a un ritmo menor y conspiraban con el objeto de lograr el plus.
Tomar agua implicaba el corte del efecto analgésico sobre la sensación de dolor y cansancio.
También la neutralidad del miedo frente a situaciones en altura “el vino saca los reflejos del agua que atraen al estibador y evita la caída”.
Trabajadores de la Construcción:
En el caso de los trabajadores de la construcción la creencia de que el haber tomado vino hace hormigonear la sangre haciendo que sea menos vulnerable frente al golpe de una caída.
Obreros petroleros, forestales, Trabajadores de frigoríficos.
Atemperar el frío para aquellos trabajadores de carga y descarga de alimentos congelados.
Trabajadores en contacto con electricidad:
Situación de riesgo en relación con el manejo de alta tensión, trabajos en altura.
Marinos, Viajantes, etc. :
En condiciones que implican desarraigo.
Estudiantes:
Algunos toman anfetaminas para despertarse o ampliar su conciencia.
En conclusión:
La estructura SOCIAL, pondría a los sujetos en situación de riesgo, y algunos de los factores desencadenantes de las adicciones podrían ser:
LA SOBRECARGA, LA INSEGURIDAD y LA NECESIDAD DE ADAPTACIÓN:
Motivada por:
Exposición Física: DOLOR, FRÍO,GOLPES, CAÍDAS,CANSANCIO.
Exposición Emocional: RIESGO, VULNERABILIDAD,MIEDO, DESARRAIGO
Presión social: SER EL MEJOR, TRIUNFAR, RENDIR, GANAR, CONSUMIR.
“Enfermedad” como inhabilitación y “Mal Necesario” como condición inevitable del puesto de trabajo, introdujeron un sesgo del cual no escaparon muchos estrategas de prevención poco cuidadosos a la hora de revisar el medio sobre el que se iban a aplicar.
La insistencia en los factores individuales que redujeron el problema exclusivamente a la propensión individual, dejo fuera los elementos necesarios para una prevención integral del uso de sustancias psicoactivas en el trabajo.
La organización social y material de la experiencia de los sujetos promueve en ellos el aprendizaje, la salud mental, o por el contrario se constituye en un obstáculo para una adaptación activa a la realidad, para el desarrollo de una relación dialéctica, de transformación recíproca entre el mundo y el sujeto.
Bibliografía:
Uso de sustancias psicoativas Investigación Social y Prevención comunitaria Hugo Miguez
Apuntes para una Teoría de la conducta Ana P. Quiroga
Alcoholismo Un abordaje interdisciplinario David J. Pittman
Etiología del alcoholismo Edición 1977 – Ediciones Horme SAE
Psicología de la vida cotidiana Introducción a la 2º edición Enrique Pichon Riviere y PG. 9 – Nueva Visión 1985 Ana Quiroga.
Actualidad Psicológica Las Adicciones Ejemplar Nº 233
Clase sobre Adicciones 24/6/96 Clara Alvarez
Clara Alvarez, dice al respecto: "no hay una sola causa, por la que un sujeto llegue a una adicción, no hay una sola causa orgánica, ni una sola causa social”, y sobre esta última, la social, realizare mi indagación.
Enrique Pichón Riviere define a la conducta “como un conjunto de operaciones, materiales y simbólicas, por las que un sujeto-en-situación intenta resolver sus contradicciones internas y con el medio, es decir, el conjunto de operaciones por las que, en un permanente intercambio con un medio social vincular, se intenta resolver la contradicción entre necesidad y satisfacción”.
Enrique Pichón Riviere plantea una psicología social fundada en una concepción del sujeto como síntesis de sus relaciones sociales, poner la mirada en lo interaccional, lo intersubjetivo, para comprender lo intrapsiquico, implica a su vez cuestionarse por otras relaciones que afectan y determinan a los vínculos: el orden grupal, el orden institucional, y el más fundante: el de las relaciones.
La conducta en la que estamos presentes como sujetos totales, “es emergente”, esta determinada por un interjuego de causas internas y externas, por causas históricas y causas actuales. De allí que se habló de una pluralidad causal, una ecuación etiológica de los múltiples factores que se articulan o convergen en la determinación de una estructura de comportamiento. Pichón Riviere señala entonces la operación en el aquí y ahora de la génesis de un sujeto, la incidencia del orden social, la incidencia de un contexto de relaciones sociales más generales y de vínculos más directos y estrechos.
Pichón Riviere habla de un “factor ambiental” (junto con Salzman y Rasconvsky) donde señala la incidencia de un factor o constante ambiental en la evolución somática, afectiva e intelectual.
Señala entonces la incidencia de la relación sujeto-contexto en la génesis y evolución de la enfermedad.
El perfil de las enfermedades que afectaron a las poblaciones a lo largo de cien años experimento diferentes cambios, determinando lo que la Organización Mundial de la Salud caracterizó en diferentes estadios: el dominio por las enfermedades infecciosas ligadas a la pobreza, la mala nutrición y la deficiencia higiénica ambiental; el estadio definido por el cáncer y las enfermedades cardiovasculares y en las que los modelos de atención individual predominan como instrumento de prevención y tratamiento, y finalmente, las llamadas enfermedades del tercer estadio.
Es en estas últimas donde se presentan los cambios en las condiciones sociales de las familias y las comunidades como el desempleo, las migraciones, la disolución familiar y otros que están asociados con la violencia, el abuso de alcohol y la adicción a las drogas en proporciones epidémicas.
Entre las contingencias o los riesgos relacionados con el marco sociocultural se considera en particular el punto definido como “tolerancia social”. Los miembros de una sociedad o de un grupo adoptan maneras similares repetidas en el tiempo para enfrentar y disponer de una situación una y otra vez. Estos patrones definidos por Kluckhon como los medios por los cuales se realiza la integración del individuo, expresan diferentes relaciones entre las que están aquellas representan lo que es considerado como “aceptable” aunque no sea deseable y que se toma aquí para componer la categoría denominada “tolerancia social”. Es decir, son patrones de comportamiento que implican la indulgencia hacia hábitos de abuso de sustancias piscoactivas en el entendido de que constituyen una forma general de ser y no justifican , por lo tanto, una actitud de censura severa o significativa.
Esta tolerancia modela las concepciones del medio familiar y comunitario acerca del manejo farmacológico del conflicto o el estrés derivado, y sus efectos se hacen sentir sobre el campo sanitario y educativo. Por otra parte, también incluye áreas no ligadas (abiertamente) al conflicto, por medio de creencias y de normas que pautan la relación con las sustancias psicoactivas y dispensan de su consumo o de su abuso frente a determinados sucesos sociales (fiestas, celebraciones, etc.). De hecho la estrategia publicitaria de una infinidad de productos trabaja entre los límites de estas concepciones participando también de su formación.
Lo cierto es que, al día de hoy, el problema del uso indebido de sustancias pisco-activas está caracterizado por los estereotipos de “la adicción a las drogas ilegales” y es desvinculado de los problemas originados por el alcohol y el tabaco y, también, por la utilización abusiva de fármacos medicinales.
La peligrosidad de la sustancia queda determinada por el régimen legal de proscripción y, en consecuencia, la seriedad del problema suele quedar limitada y, por cierto, teñida más de “lo lícito” que el concepto de daño o riesgo.
La bebida como acto social permite hasta cierto punto retraerse de la otra adicción del hombre moderno, que es “progresar en el mundo”, y es una forma de transición hacia el juego. Sullivan creía que dichas “fugas” eran necesarias en vista del ritmo excesivamente acentuado de la vida moderna. Hachar la percepción reduce la urgencia de la acción y permite que el mundo que forma el pasado y el futuro revista mayor prominencia. Otro modo de decir lo mismo es afirmar que los objetos de la percepción pierden parte de su articulación y adquieren cualidades cercanas a las que son propias de los objetos de la fantasías.
Freud dice: la vida que nos es impuesta resulta gravosa, nos trae dolores, tareas insolubles, para soportarla no podemos prescindir de calmantes.
No se han identificado una personalidad alcohólica específica, aunque en efecto existen características que pueden ser asignadas al modo de vida del individuo que se dedica a la bebida. Wilkins sugirió que la propensión a los accidentes podía ser encarada como un fenómeno analógico al alcoholismo, y señaló, que la propensión implica una contingencia de circunstancias que no pueden ser subsumidas en la estructura de la personalidad.
La tradición cultural tiende a estructurar el sentido de la bebida de manera tal que el individuo probablemente beberá por razones afectivas o en situaciones de tensión, no como miembro integral de una comunidad moral, sino simplemente para satisfacer sus necesidades individuales de adaptación.
Esto último significa que las costumbres sociales, las condiciones económicas y los factores idiosincrásicos pertenecientes al medio, son tan importantes en la etiología del alcoholismo como la estructura de la personalidad.
Hugo Miguez (graduado de la UBA – Psicología) cree que la vocación de los abusadores resulta de un interjuego de presiones que han llevado a la persona a atravesar zonas de desesperación y angustia.
AMBITO LABORAL
La propensión individual implica aquí rasgos de personalidad que, frente a la presencia de factores tensionantes dentro del medio de trabajo, tienden más a modificar su percepción que a la adopción de alternativas que intenten cambiar la fuente que los produce. En este último caso se encuentra ubicada la utilización de las sustancias psico-activas dentro del medio laboral.
Miguez plantea, que de acuerdo a investigaciones realizadas, la tolerancia social se presenta normatizada a través de factores que justifican o proponen la recurrencia al consumo al alcohol por sus efectos en el logro de cierto bienestar psíquico o en el alivio de tensiones y de incomodidades ocasionadas en una condición de trabajo inadecuada.
También detecta que el sistema de creencias que acompaña el uso de alcohol variaba según diferentes ámbitos; sin embargo, se podría distinguir una característica general: la bebida casi siempre era presentada por su carácter utilitario frente a condiciones de trabajo que implicaban una fuerte carga de tensión para el que debía manejarse con ellas, de manera que su papel era considerado como un facilitador de la tarea. Aunque la justificación era racionalizada de manera inversa, siendo entonces la condición de “dureza del trabajo” (no de la condición en que éste se realiza) lo que justificaba la bebida como recompensa y no al revés.
Las creencias vinculadas al papel facilitador del alcohol aparecieron en relación con las situaciones de sobrecarga física y de inseguridad. Según Freud, respecto a las drogas, “el apartamiento de la realidad permite el refugio en un mundo propio que ofrezca mejores condiciones a su sensibilidad”.
Ejemplos:
Estibadores portuarios:
Las cuadrillas que entregaban un equipo o mano para cargar y descargar bolsas del barco, fijaban un ritmo en función de la cantidad de toneladas necesarias para alcanzar una remuneración adicional. Se consideraba que los miembros que no usaban bebidas alcohólicas “arruinaban la mano”. Según ellos trabajaban a un ritmo menor y conspiraban con el objeto de lograr el plus.
Tomar agua implicaba el corte del efecto analgésico sobre la sensación de dolor y cansancio.
También la neutralidad del miedo frente a situaciones en altura “el vino saca los reflejos del agua que atraen al estibador y evita la caída”.
Trabajadores de la Construcción:
En el caso de los trabajadores de la construcción la creencia de que el haber tomado vino hace hormigonear la sangre haciendo que sea menos vulnerable frente al golpe de una caída.
Obreros petroleros, forestales, Trabajadores de frigoríficos.
Atemperar el frío para aquellos trabajadores de carga y descarga de alimentos congelados.
Trabajadores en contacto con electricidad:
Situación de riesgo en relación con el manejo de alta tensión, trabajos en altura.
Marinos, Viajantes, etc. :
En condiciones que implican desarraigo.
Estudiantes:
Algunos toman anfetaminas para despertarse o ampliar su conciencia.
En conclusión:
La estructura SOCIAL, pondría a los sujetos en situación de riesgo, y algunos de los factores desencadenantes de las adicciones podrían ser:
LA SOBRECARGA, LA INSEGURIDAD y LA NECESIDAD DE ADAPTACIÓN:
Motivada por:
Exposición Física: DOLOR, FRÍO,GOLPES, CAÍDAS,CANSANCIO.
Exposición Emocional: RIESGO, VULNERABILIDAD,MIEDO, DESARRAIGO
Presión social: SER EL MEJOR, TRIUNFAR, RENDIR, GANAR, CONSUMIR.
“Enfermedad” como inhabilitación y “Mal Necesario” como condición inevitable del puesto de trabajo, introdujeron un sesgo del cual no escaparon muchos estrategas de prevención poco cuidadosos a la hora de revisar el medio sobre el que se iban a aplicar.
La insistencia en los factores individuales que redujeron el problema exclusivamente a la propensión individual, dejo fuera los elementos necesarios para una prevención integral del uso de sustancias psicoactivas en el trabajo.
La organización social y material de la experiencia de los sujetos promueve en ellos el aprendizaje, la salud mental, o por el contrario se constituye en un obstáculo para una adaptación activa a la realidad, para el desarrollo de una relación dialéctica, de transformación recíproca entre el mundo y el sujeto.
Bibliografía:
Uso de sustancias psicoativas Investigación Social y Prevención comunitaria Hugo Miguez
Apuntes para una Teoría de la conducta Ana P. Quiroga
Alcoholismo Un abordaje interdisciplinario David J. Pittman
Etiología del alcoholismo Edición 1977 – Ediciones Horme SAE
Psicología de la vida cotidiana Introducción a la 2º edición Enrique Pichon Riviere y PG. 9 – Nueva Visión 1985 Ana Quiroga.
Actualidad Psicológica Las Adicciones Ejemplar Nº 233
Clase sobre Adicciones 24/6/96 Clara Alvarez
sábado, 12 de mayo de 2007
Desde Frei Betto
Entrevista a Frei Betto, pedagogo brasileño, compañero de Freire
"La pedagogía de la liberación es más necesaria y urgente que nunca"
Rosa María Torres
Extraído de:Rebelion (imagen incorporda de Liliana)
El pasado 2 de mayo se cumplieron diez años de la desaparición física de Freire, el autor de "La educación como práctica de la libertad", "Pedagogía del oprimido" y "Pedagogía de la esperanza", entre otras obras. Textos de sustancial importancia para entender gran parte de los debates en torno a la educación en Latinoamérica en los últimos 40 años.La autonomía, la democracia, el respeto del otro, y sobre todo la transformació n social son rasgos de la obra de Freire que merecen hoy repensarse en el marco de los cambios en los sistemas educativos del sur continental.Ejes que invitan también a pensar las demandas de la enseñanza desde los postulados de la "pedagogía de la liberación", que para el teólogo y educador brasileño Frei Betto "es más necesaria y urgente que nunca, porque tenemos gobiernos democráticos, pero no siempre están apoyados en la movilización popular".Militante histórico de las comunidades eclesiales de base, y responsable durante los primeros años del gobierno de Lula del programa "Hambre Cero", Frei Betto es coautor junto con Freire de "Esa escuela llamada vida", texto coordinado por el periodista Ricardo Kotscho."El pernambucano Paulo Freire, y el minero Frei Betto —expresa Kotscho— iniciaron sus trabajos en épocas, circunstancias y lugares diferentes, pero en un determinado punto de sus trayectorias se encontraron y siguieron juntos, incluso sin conocerse personalmente, con los ojos puestos en un mismo horizonte: la liberación del pueblo brasileño y la educación".Pero para Betto, y en consonancia con el pensamiento de su amigo Freire, los cambios educativos de la región colocan "demasiado énfasis en las nuevas tecnologías", mientras que por otro lado restringen el espacio "de los paradigmas, los valores, la ética".—Una generación importante de maestros de Latinoamérica se formó con los textos de Paulo Freire. ¿Qué ideas de él son necesarias rescatar hoy, a 10 años de su fallecimiento?—No temo en afirmar que no habría la actual primavera democrática en América latina sin Paulo Freire. Lula, (Hugo) Chávez y (Evo) Morales se explican también gracias a su metodología. Fue quien inculcó la autoestima en los oprimidos, enseñando que no hay nadie más culto que otro, sino que hay culturas distintas y socialmente complementarias. Hoy precisamos rescatar la pedagogía del oprimido e intensificar el trabajo de base. Es decir, la educación política de trabajadores, estudiantes, amas de casa, etcétera. Favorecer el empoderamiento popular. Y para eso nada mejor que el método de Paulo Freire.—¿Cómo era la personalidad de Freire?—Fui muy amigo de Paulo, éramos vecinos y trabajábamos con los mismos grupos populares. Publicamos juntos, gracias al periodista Ricardo Kotscho, el libro que reúne nuestras experiencias en educación popular: "Esa escuela llamada vida", editado en Brasil por la editorial Atica. Paulo era un hombre que sabía escuchar, pues partía del principio de que el oprimido sabe, más no siempre sabe que sabe, o no tiene conciencia del valor y la importancia de su saber. Paulo frecuentaba reuniones de comunidades eclesiales de base, de sindicatos, de movimientos populares, y siempre se cuidaba más de oír que de hablar. Era, no en sentido riguroso de la palabra, un pedagogo que provocaba la inteligencia ajena con sus preguntas e inquietudes.—¿Qué espacio existe hoy en Latinoamérica para hablar de pedagogía de la liberación?—Ella es más necesaria y urgente que nunca, porque tenemos gobiernos democráticos, pero no siempre están apoyados en la movilización popular. La gobernabilidad no puede depender apenas de una pierna de apoyo parlamentaria. Debe contar también con la otra pierna: los movimientos sociales. Sólo así pasaremos de la democracia representativa a la democracia participativa, de la virtual a la real. Por lo tanto, si los gobiernos populares no adoptan la pedagogía de la liberación corren el riesgo de quedar sin bases populares. Es el empoderamiento de la sociedad civil el que dará legitimidad y estabilidad a esos gobiernos.—¿Cree que las reformas educativas que se realizan en varios países, como en la Argentina , Bolivia y Chile, cambian el modelo educativo neoliberal de los '90?—Temo que se coloca demasiado énfasis en las nuevas tecnologías, en la educación tecnocientífica, restringiendo el espacio de los paradigmas, los valores, la ética. Sin humanismo tendremos una generación dotada de capacidad profesional pero sin corazón. La competencia habrá de prevalecer sobre la solidaridad y el capital sobre los derechos humanos. Y así iremos a la barbarie.—¿Qué desafío tiene por delante la educación popular?—Conseguir organizar a la sociedad civil, sobre todo los sectores populares, y movilizarla en función de "otro mundo posible".
El pasado 2 de mayo se cumplieron diez años de la desaparición física de Freire, el autor de "La educación como práctica de la libertad", "Pedagogía del oprimido" y "Pedagogía de la esperanza", entre otras obras. Textos de sustancial importancia para entender gran parte de los debates en torno a la educación en Latinoamérica en los últimos 40 años.La autonomía, la democracia, el respeto del otro, y sobre todo la transformació n social son rasgos de la obra de Freire que merecen hoy repensarse en el marco de los cambios en los sistemas educativos del sur continental.Ejes que invitan también a pensar las demandas de la enseñanza desde los postulados de la "pedagogía de la liberación", que para el teólogo y educador brasileño Frei Betto "es más necesaria y urgente que nunca, porque tenemos gobiernos democráticos, pero no siempre están apoyados en la movilización popular".Militante histórico de las comunidades eclesiales de base, y responsable durante los primeros años del gobierno de Lula del programa "Hambre Cero", Frei Betto es coautor junto con Freire de "Esa escuela llamada vida", texto coordinado por el periodista Ricardo Kotscho."El pernambucano Paulo Freire, y el minero Frei Betto —expresa Kotscho— iniciaron sus trabajos en épocas, circunstancias y lugares diferentes, pero en un determinado punto de sus trayectorias se encontraron y siguieron juntos, incluso sin conocerse personalmente, con los ojos puestos en un mismo horizonte: la liberación del pueblo brasileño y la educación".Pero para Betto, y en consonancia con el pensamiento de su amigo Freire, los cambios educativos de la región colocan "demasiado énfasis en las nuevas tecnologías", mientras que por otro lado restringen el espacio "de los paradigmas, los valores, la ética".—Una generación importante de maestros de Latinoamérica se formó con los textos de Paulo Freire. ¿Qué ideas de él son necesarias rescatar hoy, a 10 años de su fallecimiento?—No temo en afirmar que no habría la actual primavera democrática en América latina sin Paulo Freire. Lula, (Hugo) Chávez y (Evo) Morales se explican también gracias a su metodología. Fue quien inculcó la autoestima en los oprimidos, enseñando que no hay nadie más culto que otro, sino que hay culturas distintas y socialmente complementarias. Hoy precisamos rescatar la pedagogía del oprimido e intensificar el trabajo de base. Es decir, la educación política de trabajadores, estudiantes, amas de casa, etcétera. Favorecer el empoderamiento popular. Y para eso nada mejor que el método de Paulo Freire.—¿Cómo era la personalidad de Freire?—Fui muy amigo de Paulo, éramos vecinos y trabajábamos con los mismos grupos populares. Publicamos juntos, gracias al periodista Ricardo Kotscho, el libro que reúne nuestras experiencias en educación popular: "Esa escuela llamada vida", editado en Brasil por la editorial Atica. Paulo era un hombre que sabía escuchar, pues partía del principio de que el oprimido sabe, más no siempre sabe que sabe, o no tiene conciencia del valor y la importancia de su saber. Paulo frecuentaba reuniones de comunidades eclesiales de base, de sindicatos, de movimientos populares, y siempre se cuidaba más de oír que de hablar. Era, no en sentido riguroso de la palabra, un pedagogo que provocaba la inteligencia ajena con sus preguntas e inquietudes.—¿Qué espacio existe hoy en Latinoamérica para hablar de pedagogía de la liberación?—Ella es más necesaria y urgente que nunca, porque tenemos gobiernos democráticos, pero no siempre están apoyados en la movilización popular. La gobernabilidad no puede depender apenas de una pierna de apoyo parlamentaria. Debe contar también con la otra pierna: los movimientos sociales. Sólo así pasaremos de la democracia representativa a la democracia participativa, de la virtual a la real. Por lo tanto, si los gobiernos populares no adoptan la pedagogía de la liberación corren el riesgo de quedar sin bases populares. Es el empoderamiento de la sociedad civil el que dará legitimidad y estabilidad a esos gobiernos.—¿Cree que las reformas educativas que se realizan en varios países, como en la Argentina , Bolivia y Chile, cambian el modelo educativo neoliberal de los '90?—Temo que se coloca demasiado énfasis en las nuevas tecnologías, en la educación tecnocientífica, restringiendo el espacio de los paradigmas, los valores, la ética. Sin humanismo tendremos una generación dotada de capacidad profesional pero sin corazón. La competencia habrá de prevalecer sobre la solidaridad y el capital sobre los derechos humanos. Y así iremos a la barbarie.—¿Qué desafío tiene por delante la educación popular?—Conseguir organizar a la sociedad civil, sobre todo los sectores populares, y movilizarla en función de "otro mundo posible".
Desde Leandro!...Gaby.... Daleeeeeeeeee!!!!!
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Y vi lo quieto que estaba quieto tocando el arpa hoy despertate no estás muerto no esperes, no..!dale!!!Y se hace tarde y ya lo sabés y no lo hacés dale!!!A que no arriesgate nada ni una vez dale!!! Y dale fuerte muy fuerte dale!!!Cuando tengas adelante la cara del mutante dale!!!Y vi lo quieto que estaba quieto tocando el arpa hoydespertate no estás muerto no esperes, no..!dale!!! Te duele la cabezael dedo gordo del piehoy no, mañana Dale!!!A vos no hay pedazo que te venga bien dale!!!Y dale fuerte muy fuerte dale!!! cuando esté frente al espejola cara del mutante Dale!!!Dale!, Dale!, Dale!, Dale!, Dale!…..CATUPECU MACHU
Desde Benedetti
La consigna es vivir a pesar de ellos
Al margen de ellos o en medio de ellos
Convivir revivir sobrevivir vivir
Con la paciencia que no tienen los flojos
Pero que siempre han tenido los pueblos.
Mario Benedetti
Al margen de ellos o en medio de ellos
Convivir revivir sobrevivir vivir
Con la paciencia que no tienen los flojos
Pero que siempre han tenido los pueblos.
Mario Benedetti
Desde Laura
"......mamá, papá, para los 15, quiero las tetas...." - Laura Peirano:..
Estamos hablando de una adolescente que pide una prótesis para su cuerpo como regalo para el acontecimiento que tradicionalmente fuera un rito de pasaje en nuestra cultura. Me refiero a "los 15".
Para abordar este tema propongo dos líneas, que se entrecruzarán más de una vez. La adolescencia y el estatuto del cuerpo femenino.Los cambios en este nuevo siglo van a tanta velocidad que corremos el riesgo de perder la perspectiva. La adaptación a lo nuevo, sobre todo en las generaciones jóvenes, es tan inmediata que no deja tiempo para metabolizar la complejidad de los cambios que se operan a nuestro alrededor, así como tampoco, alguna de sus consecuencias. Es por esto que creo pertinente plantear a la adolescencia como espacio cultural mas allá de los parámetros psicobiológicos, aunque sin desconocerlos. La pienso – siguiendo a Octavio Fernández Mouján- como Cultura Viva, para diferenciarla de la sociocultura. Saber no tanto lo que es un adolescente desde su desarrollo evolutivo sino conocerlo en situación, es decir como le toca vivir hoy. Hoy nos encontramos con el adolescente perforado, piercing en algún lugar del cuerpo para ser visto; nos encontramos también con la nueva tendencia de las quinceañeras, que otrora pedían la fiesta, el traje largo o el viaje a disney, hoy piden una cirugía que opere y moldee sus cuerpos. A esto me refiero cuando planteo la Adolescencia como concepto vivo en sí mismo, dinámico, en constante metamorfosis. Al mismo tiempo que no la planteo como un concepto general que atañe a todos los jóvenes por igual.Hoy, tanto la infancia como la adolescencia han sido penetradas por la cultura de la imagen. Los niños, que transitando la latencia deberían estar desarrollando a pleno la ternura y el pensamiento concreto, se ven expuestos cotidianamente a situaciones sobre excitantes. Esto los predispone para afrontar en el futuro su estallido puberal de una manera diferente. Podríamos decir que son niños que se van adolescentizando. Se ven invadidos por estímulos difíciles de procesar con su precario sistema de pensamiento y con una subjetividad aun vulnerable. Esta prematurez, sumada a una sociedad como la actual, que idealiza al objeto en detrimento del sujeto, atenta contra la esencia misma de la adolescencia. Momento de crisis, de confusión y de desestabilización respecto de su cuerpo, respecto de los demás y también respecto de su propio mundo interno. Terreno fértil para las idealizaciones y para el armado de pseudo identidades. Aquí, el impacto fuerte de los medios masivos de comunicación, con sus ideales, deja al joven en un lugar pasivo "consuma y obedezca"
¿Y que ofrecen estos medios masivos?Paradigmas de belleza, y paradigmas de feminidad. Mujer como mujer- adorno cuya máxima virtud es la belleza y la seducción. Mujeres en serie, todas lindas, iguales, mismas tetas, mismas bocas, misma altura. Estereotipo, uniformidad.A este respecto, hay un claro planteo de Marisa P. de Rodulfo, quien considera que esta alienación a la imagen ideal debe entenderse como una tentativa de curación de la adolescente, pues por este sesgo intentaría ser reconocida por el otro.O sea que se alcanza el ideal a riesgo de perder la singularidad, la identidad propia. Renunciar al ideal podría exponerla a que esa falta de reconocimiento le provoque un derrumbe narcisista. El contagio identificatorio seria entonces un recurso, con un alto precio, claro, porque le implica la renuncia a la diferencia, a lo propio, a su historicidad, a sus marcas familiares, a su recorrido singular.Hay un claro acento puesto en el "ser vistas" Miradas, admiradas y .......elegidas. ¿Por el hombre?. Se impone así un modelo físico de mujer deseada que legisla desde la cultura cómo debe ser una mujer para ser aceptada, y quien se aleja de ese modelo, queda por fuera. Fantasma de exclusión que no es fácil de tramitar, menos con una subjetividad tan frágil. Veo a diario publicidades televisivas mostrando mujeres atormentadas por no cumplir con algún modelo impuesto y por ende ser en menos.Ahora bien, el cumplimiento de este imperativo se paga a veces con un alto costo psíquico. Se vive así en una necesidad constante de que nos acepten y nuestro lugar en el mundo nos será dado a partir del reconocimiento del otro .Se vuelve una tiranía del cuerpo, la mujer ubicada así en este "tener que ser linda (o tetona) para otros" no reproduce ni más ni menos que otra forma de control.Este "valgo más si soy elegida" propicia: primero la rivalidad entre mujeres en la lucha de ver quién se parece más a ese ideal, y segundo certifica que es el hombre el encargado de asignar el valor subjetivo a las mujeres. ".....espejito, espejito. ¿quién es la más bella de todas las mujeres? Preguntaba la madrastra de blancanieves en una clásica manifestación de envidia dentro del universo femenino.
¿Somos las mujeres objeto de deseo a partir de la belleza?La belleza siempre ha estado relacionada con lo femenino, pero el tema es analizar de qué belleza estamos hablando. Porque sin lugar a dudas, hay una regulada desde lo social. Se trata de una belleza que dictamina como hay que ser y que cuerpo hay que tener. Como decía anteriormente, es aquí donde la belleza aparece como una nueva tiranía.Pero también podemos plantear otros paradigmas de belleza. A propósito de esto, días atrás escuche en la radio una noticia que decía que en una encuesta realizada, solo el 3 % de las mujeres argentinas encuestadas se consideraba bella. Termina la noticia con el periodista acotando muy suelto de cuerpo...."vamos chicas, arriba ese ánimo!!..." Más allá de detenerme en la seriedad o no de dicha noticia, lo que más me resonó fue pensar en la gran oferta que el mercado ofrece para ser bellas....masajes, cremas, cirugías, gimnasia, camas solares...y tanto esfuerzo ¿para nada?. Ser bellas para no sentirse bellas no es negocio, al menos para el psiquismo.Decía entonces que existen otros paradigmas de belleza, centrados en la singularidad, en el hecho de ser única e irrepetible, en el orgullo de ser una y no las otras. Dejar las comparaciones, que generan competitividad, y básicamente dejar de hacer depender nuestra valía del otro. Dejar de ocuparnos full time a ser lindas, flacas y tetonas para el otro, y comenzar a ocuparnos gratamente de "ser para sí".Esta relación, que se veía en la encuesta mencionada, entre ser y sentirse, me hace preguntarme ¿sirve ser para el otro y no sentirse?. ¿no es esta una posición de neto objeto para deleite del otro?.Seria un hermoso trabajo, como psicoanalistas, comenzar a generar nuevos modos, en donde la adolescente- que busca modelos, y lugares de referencia para poder re armar su subjetividad – encuentre una nueva nómina de deseos para si, que incluya deseos de autonomía, de saber, de goce sexual, de participar en los espacios públicos, de trabajo solidario, de aspiraciones, de libertad de elección, etc.No quedar cristalizada en este efecto de clonación, y en cambio, sentir la gran satisfacción de poder leer su cuerpo singular y encontrar en el las marcas y rasgos que historizan su propia novela, y a partir de allí, y solo de allí, comenzar a escribir, también sobre ese cuerpo, un nuevo capitulo, nunca escrito antes.
Laura Peirano, Psicóloga.
lpeiranorosario@gmail.com
Docente de la Universidad Nacional de Rosario.Actualmente se encuentra cursando el doctorado de dicha Universidad.
Estamos hablando de una adolescente que pide una prótesis para su cuerpo como regalo para el acontecimiento que tradicionalmente fuera un rito de pasaje en nuestra cultura. Me refiero a "los 15".
Para abordar este tema propongo dos líneas, que se entrecruzarán más de una vez. La adolescencia y el estatuto del cuerpo femenino.Los cambios en este nuevo siglo van a tanta velocidad que corremos el riesgo de perder la perspectiva. La adaptación a lo nuevo, sobre todo en las generaciones jóvenes, es tan inmediata que no deja tiempo para metabolizar la complejidad de los cambios que se operan a nuestro alrededor, así como tampoco, alguna de sus consecuencias. Es por esto que creo pertinente plantear a la adolescencia como espacio cultural mas allá de los parámetros psicobiológicos, aunque sin desconocerlos. La pienso – siguiendo a Octavio Fernández Mouján- como Cultura Viva, para diferenciarla de la sociocultura. Saber no tanto lo que es un adolescente desde su desarrollo evolutivo sino conocerlo en situación, es decir como le toca vivir hoy. Hoy nos encontramos con el adolescente perforado, piercing en algún lugar del cuerpo para ser visto; nos encontramos también con la nueva tendencia de las quinceañeras, que otrora pedían la fiesta, el traje largo o el viaje a disney, hoy piden una cirugía que opere y moldee sus cuerpos. A esto me refiero cuando planteo la Adolescencia como concepto vivo en sí mismo, dinámico, en constante metamorfosis. Al mismo tiempo que no la planteo como un concepto general que atañe a todos los jóvenes por igual.Hoy, tanto la infancia como la adolescencia han sido penetradas por la cultura de la imagen. Los niños, que transitando la latencia deberían estar desarrollando a pleno la ternura y el pensamiento concreto, se ven expuestos cotidianamente a situaciones sobre excitantes. Esto los predispone para afrontar en el futuro su estallido puberal de una manera diferente. Podríamos decir que son niños que se van adolescentizando. Se ven invadidos por estímulos difíciles de procesar con su precario sistema de pensamiento y con una subjetividad aun vulnerable. Esta prematurez, sumada a una sociedad como la actual, que idealiza al objeto en detrimento del sujeto, atenta contra la esencia misma de la adolescencia. Momento de crisis, de confusión y de desestabilización respecto de su cuerpo, respecto de los demás y también respecto de su propio mundo interno. Terreno fértil para las idealizaciones y para el armado de pseudo identidades. Aquí, el impacto fuerte de los medios masivos de comunicación, con sus ideales, deja al joven en un lugar pasivo "consuma y obedezca"
¿Y que ofrecen estos medios masivos?Paradigmas de belleza, y paradigmas de feminidad. Mujer como mujer- adorno cuya máxima virtud es la belleza y la seducción. Mujeres en serie, todas lindas, iguales, mismas tetas, mismas bocas, misma altura. Estereotipo, uniformidad.A este respecto, hay un claro planteo de Marisa P. de Rodulfo, quien considera que esta alienación a la imagen ideal debe entenderse como una tentativa de curación de la adolescente, pues por este sesgo intentaría ser reconocida por el otro.O sea que se alcanza el ideal a riesgo de perder la singularidad, la identidad propia. Renunciar al ideal podría exponerla a que esa falta de reconocimiento le provoque un derrumbe narcisista. El contagio identificatorio seria entonces un recurso, con un alto precio, claro, porque le implica la renuncia a la diferencia, a lo propio, a su historicidad, a sus marcas familiares, a su recorrido singular.Hay un claro acento puesto en el "ser vistas" Miradas, admiradas y .......elegidas. ¿Por el hombre?. Se impone así un modelo físico de mujer deseada que legisla desde la cultura cómo debe ser una mujer para ser aceptada, y quien se aleja de ese modelo, queda por fuera. Fantasma de exclusión que no es fácil de tramitar, menos con una subjetividad tan frágil. Veo a diario publicidades televisivas mostrando mujeres atormentadas por no cumplir con algún modelo impuesto y por ende ser en menos.Ahora bien, el cumplimiento de este imperativo se paga a veces con un alto costo psíquico. Se vive así en una necesidad constante de que nos acepten y nuestro lugar en el mundo nos será dado a partir del reconocimiento del otro .Se vuelve una tiranía del cuerpo, la mujer ubicada así en este "tener que ser linda (o tetona) para otros" no reproduce ni más ni menos que otra forma de control.Este "valgo más si soy elegida" propicia: primero la rivalidad entre mujeres en la lucha de ver quién se parece más a ese ideal, y segundo certifica que es el hombre el encargado de asignar el valor subjetivo a las mujeres. ".....espejito, espejito. ¿quién es la más bella de todas las mujeres? Preguntaba la madrastra de blancanieves en una clásica manifestación de envidia dentro del universo femenino.
¿Somos las mujeres objeto de deseo a partir de la belleza?La belleza siempre ha estado relacionada con lo femenino, pero el tema es analizar de qué belleza estamos hablando. Porque sin lugar a dudas, hay una regulada desde lo social. Se trata de una belleza que dictamina como hay que ser y que cuerpo hay que tener. Como decía anteriormente, es aquí donde la belleza aparece como una nueva tiranía.Pero también podemos plantear otros paradigmas de belleza. A propósito de esto, días atrás escuche en la radio una noticia que decía que en una encuesta realizada, solo el 3 % de las mujeres argentinas encuestadas se consideraba bella. Termina la noticia con el periodista acotando muy suelto de cuerpo...."vamos chicas, arriba ese ánimo!!..." Más allá de detenerme en la seriedad o no de dicha noticia, lo que más me resonó fue pensar en la gran oferta que el mercado ofrece para ser bellas....masajes, cremas, cirugías, gimnasia, camas solares...y tanto esfuerzo ¿para nada?. Ser bellas para no sentirse bellas no es negocio, al menos para el psiquismo.Decía entonces que existen otros paradigmas de belleza, centrados en la singularidad, en el hecho de ser única e irrepetible, en el orgullo de ser una y no las otras. Dejar las comparaciones, que generan competitividad, y básicamente dejar de hacer depender nuestra valía del otro. Dejar de ocuparnos full time a ser lindas, flacas y tetonas para el otro, y comenzar a ocuparnos gratamente de "ser para sí".Esta relación, que se veía en la encuesta mencionada, entre ser y sentirse, me hace preguntarme ¿sirve ser para el otro y no sentirse?. ¿no es esta una posición de neto objeto para deleite del otro?.Seria un hermoso trabajo, como psicoanalistas, comenzar a generar nuevos modos, en donde la adolescente- que busca modelos, y lugares de referencia para poder re armar su subjetividad – encuentre una nueva nómina de deseos para si, que incluya deseos de autonomía, de saber, de goce sexual, de participar en los espacios públicos, de trabajo solidario, de aspiraciones, de libertad de elección, etc.No quedar cristalizada en este efecto de clonación, y en cambio, sentir la gran satisfacción de poder leer su cuerpo singular y encontrar en el las marcas y rasgos que historizan su propia novela, y a partir de allí, y solo de allí, comenzar a escribir, también sobre ese cuerpo, un nuevo capitulo, nunca escrito antes.
Laura Peirano, Psicóloga.
lpeiranorosario@gmail.com
Docente de la Universidad Nacional de Rosario.Actualmente se encuentra cursando el doctorado de dicha Universidad.
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